El gobierno pone la zancadilla al alquiler al aumentar la presión fiscal

Jarro de agua fría para un mercado, el del alquiler, que el Ejecutivo de Mariano Rajoy pretendía impulsar. Con la reforma fiscal, los propietarios que decidan alquiler sus viviendas soportarán una mayor presión fiscal ya que, los contratos firmados a partir del 1 de enero de 2015, tendrán menos deducciones y menores incentivos tributarios. Así figura en el anteproyecto de ley de reforma fiscal hecho público este lunes por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. 
 En concreto, los propietarios verán reducidos los ingresos que obtienen a la hora de arrendar su vivienda ya que la cantidad exenta de este rendimiento en el IRPF se reduce el 60% al 50% actual a partir de 2015 para inquilinos de más de 30 años. Para los propietarios que alquilen a menores de 30 años, los ingresos dejarán de estar exentos de tributar, ya que la reducción pasará del 100% a la mitad, eliminando, por tanto, la diferenciación por edad.
Con esta medida, el Gobierno pretende homogeneizar el tratamiento fiscal de la vivienda habitual entre alquiler y propiedad. Si bien, al igual que se suprimió la deducción por compra de vivienda, se articulará un régimen transitorio para los alquileres de vivienda firmados con anterioridad a 2015, de tal manera que la supresión sólo afectará a los nuevos alquileres.
El secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre ha justificado esta medida apuntando que "la situación ha cambiado" en el mercado de alquiler, donde "se ha producido una mejora", por lo que es conveniente limitar ese "tratamiento no neutral" que recibía este régimen.
Unas palabras y unas medidas que chocan con la política de impulso al alquiler de la que el Ejecutivo, a través del Ministerio de Fomento, ha hecho gala desde que ganó las elecciones. De hecho, el alquiler, junto con la rehabilitación, es uno de los pilares claves dentro de la política de vivienda de la cartera que dirige Ana Pastor.
"Ahora que el alquiler empieza a cobrar sentido en España, el Gobierno desincentiva un mercado que podría ayudar a miles de españoles a encontrar una vivienda digna", señala Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista.com. 
“La puesta en marcha de estas medidas significan un claro retroceso en el impulso al mercado del alquiler en España”, señala Antonio Carroza, consejero delegado de Alquiler Seguro. 

El Ejecutivo decidió eliminar la deducción por la compra de una vivienda y elevar el IVA del 4% al 10% a partir de enero de 2013 en un claro guiño hacia el mercado del alquiler. Sin embargo, también eliminó la Renta Básica de Emancipación. Una de cal y una de arena para un sector, el del alquiler, que tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria comenzaba a ganar posiciones frente a la propiedad. 
Miguel Ferre también ha aclarado que no habrá cambios adicionales en lo que se refiere a la tributación sobre vivienda, despejando las dudas que había en torno a la posible supresión de la desgravación por compra de vivienda con efectos retroactivos. También ha aclarado que tener una vivienda en propiedad tampoco imputará como renta ni se subirá el IVA que grava la compra de una vivienda nueva y que es uno de los más bajos de Europa. Tampoco sufrirá cambios la tributación respecto a las segundas viviendas y sucesivas. 
Suprime la tributación fiscal en las daciones en pago
Por otro lado, la reforma fiscal del Gobierno también incluirá la exención de tributar en el IRPF la ganancia patrimonial derivada de la dación en pago de la vivienda habitual, así como la exención de la plusvalía municipal.
Hasta ahora las ganancias patrimoniales por daciones en pago sólo estaban exentas del pago de impuestos cuando concurrieran todas las circunstancias establecidas en la ley de 2013 que refuerza la protección a los deudores hipotecarios y que sólo eximía a quienes estuvieran situados en el denominado "umbral de exclusión".
En el resto de casos, si la dación en pago se había producido cuando a la familia todavía le quedaba por devolver del préstamo un importe superior al del precio de compra de la vivienda, se generaba una ganancia patrimonial por la que había que tributar.