Salamanca, el barrio rico que arruinó a su fundador

Un burgués con olfato para los 'pelotazos' se apresuró a poner ladrillos en la calle Serrano, la operación especulativa no le salió bien y acabó muriendo en la bancarrota total. 
A la ciudad de Madrid se le suele olvidar su origen musulmán aunque lo lleve grabado en el nombre. Aquella fundación medieval dejó impronta en el abigarrado e irregular callejero de la zona más antigua de la capital, donde se le da esquinazo a los ángulos rectos. Hubo que esperar hasta el siglo XIX para que los urbanistas cogieran la escuadra y el cartabón.
Tras el Ensanche de Barcelona, en 1860 Carlos María de Castrodibujó en cuadrícula las afueras de Madrid para que la ciudad pegara el estirón. Uno de los primeros en edificar siguiendo aquel plan en damero fue José de Salamanca, burgués que acabó siendo marqués y que acumuló la mayor fortuna española de la época por su olfato para los 'pelotazos'. En el Ensanche de Madrid vio una oportunidad para los negocios, y se apresuró en poner ladrillos en los solares de la calle Serrano.
La jugada no salió bien y el marqués de Salamanca falleció en bancarrota. Sin embargo, esa operación especulativa que le llevó a la ruina supuso la fundación del barrio rico por antonomasia de Madrid.
No siempre fue así: sobre el plano, el urbanista De Castro lo diseñó como zona de residencia de la clase media, con grandes espacios ajardinados que el propio marqués de Salamanca hizo desaparecer para ganar edificabilidad. Cuando el promotor y magnate murió, en 1883, medio barrio quedaba por hacer, y no culminaría hasta la década de 1930.
Entonces el lujo no había convertido todavía en 'milla de oro' a la calle Serrano, donde se concentraban establecimientos humildes como carnicerías o tiendas de ultramarinos. Lo revela el historiadorFrancisco Juez Juarros en su libro 'Barrio de Salamanca' (Flashback Ediciones), el primero dedicado a la historia del barrio bien de Madrid e ilustrado con decenas de imágenes históricas.
«El barrio de Salamanca no fue absolutamente elitista, ni mucho menos, y desde su origen hay una presencia de distintas clases sociales, no solo aristocracia y alta burguesía, hay más diversidad de lo que el tópico nos dice», explica el investigador.
Entre el vecindario había incluso vacas hasta hace pocas décadas, y también toros: frente a El Retiro, al lado de la Puerta de Alcalá, existió una plaza de toros que inspiró a Goya sus grabados de la serie Tauromaquia. Casualmente, después se construyó un nuevo coso en el barrio (donde ahora se encuentra el Palacio de Deportes) bautizado con el nombre del pintor. El barrio fue el primero en alojar un fenómeno propio del siglo XX como el fútbol: tanto el Real Madrid como el Atlético dieron sus primeras patadas al balón en terrenos de juego en los descampados que existían al sur de la calle O'Donnell.

Calles con solera
El libro de Juez Juarros también rescata edificios desaparecidos, como los elegantes palacios levantados entre La Castellana y Serrano que acabaron condenados a la piqueta. El historiador también ha querido recuperar «las pequeñas historias» que conformaban «la vida de barrio» en calles donde hoy el precio del metro cuadrado es prohibitivo.
«Hay una nostalgia de esa ciudad más amable, humana y de proximidad que ha sido hasta hace no muchas décadas», reflexiona el historiador. Aunque el barrio de Salamanca también ha tenido episodios trágicos, algunos casi olvidados. Por ejemplo, el derrumbe de un edificio en 1944 que sepultó a más de un centenar de trabajadores, o el estallido de un polvorín en la estación de Lista durante la Guerra Civil, que dejó decenas de muertos. Y eso que el ejército de Franco evitaba bombardear el barrio de Salamanca porque sabía que allí vivían los suyos.
 
«Por esa razón, los partidos de izquierdas y sindicatos se instalaron en el barrio durante la guerra para resguardarse de los bombardeos. Poca gente sabe, por ejemplo, que el Ayuntamiento de Madrid se trasladó entonces al palacio de Amboage, la actual embajada de Italia», apunta el historiador.